Qué es y para qué sirve?
La microbiota , ¡ese gran desconocido!
A la microbiota también se le conoce como flora intestinal y ha sido hasta ahora ese gran desconocido trabajador sin descanso en la sombra. Teniendo una relevancia bastante importante no solo en nuestra salud física si no también en nuestra salud mental.
La microbiota es ese conjunto de microrganismos formados de bacterias, hongos, virus y parásitos que se encuentran en el intestino y tubo digestivo.

Aunque bacterias, hongos, virus… suena al personaje malo de la película, realmente el conjunto de esta flora intestinal es muy beneficioso para el desarrollo de nuestro sistema inmune.
Las modificaciones en la flora intestinal empiezan a producirse a partir de los 3 años debido a las variaciones en la dieta. Del mismo modo también puede variar, por ingesta por ejemplo de antibióticos, por infección y/ o estrés entre otros.
¿Cuál es la función de la microbiota en el organismo?
- Produce defensas de modo constante
- Previene infecciones intestinales y mantienes el sistema inmunitario en alerta constante.
- Ayuda a digerir alimentos que no han podido en el intestino delgado o en el estómago.
- Regula la secreción de neurotransmisores intestinales, insulina y péptidos.
- Defiende el ataque de otros microrganismos manteniendo la mucosa intestinal en correcto estado.
- La interacción entre los microorganismos que forman la microbiota intestinal produce energía y vitaminas y ayuda a absorber el calcio y el hierro del colon.
¿Cuánto de importante es cuidar nuestro universo microbiota?
Gran pregunta ¿verdad? ¿Qué supone para nuestro cuerpo mantener una microbiota saludable? Y es que existen múltiples enfermedades ligadas a un trastorno en la microbiota debido a una mala alimentación, infecciones, consumo de antibióticos…
Algunas de las enfermedades intestinales relacionadas directamente con la microbiota son:
- Asma
- Obesidad
- Hígado graso no alcohólico
- La enfermedad celíaca
- El síndrome del colon irritable
- Diarreas
- Diabetes tipo dos
- Alergias
Cuando se produce una patología que afecta a la microbiota, se puede actuar mediante un trasplante fecal o a través de la ingesta combinada de probióticos y prebióticos, dos sustancias contenidas en gran cantidad de alimentos que son muy beneficiosos para equilibrar la flora intestinal. Por un lado, los probióticos mejoran la digestión si se consumen en cantidades adecuadas y suelen estar presentes en yogures, quesos, en el kéfir y en otros alimentos fermentados.
Y por otro lado, también favorecen la flora intestinal y la absorción de ciertos minerales, suelen encontrarse en la cebolla, la soja, los plátanos, manzanas, legumbres, puerros, alcachofas, semillas y frutos secos, entre otros.
En el caso de la celiaquía, los síntomas se pueden eliminar en el momento en que se retira el gluten de la dieta. Sin embargo, en cualquier caso, es importante controlar los factores que causan el deterioro de la microbiota.
¿Cómo podemos mejorar nuestra microbiota intestinal?
Llevando una dieta equilibrada, ¿esto que quiere decir?
- Pues que nuestra ingesta sea similar a nuestro gasto energético, para evitar en la medida de lo posible el sobrepeso.
- Tener en cuenta en nuestra alimentación el consumo de vitaminas y minerales
- Tomar toda la fibra posible.
- Cero ingestas de azúcares añadidos.
- Que la distribución de las comidas a lo largo de día sea proporcionada.
- Realizar actividad física
- Reduciendo el consumo de sal
- Practicar Mindfulness . Está comprobado científicamente que hay una relación entre la práctica del mindfulness y la microbiota, las personas que practican mindfulness de forma constante y periódica cuentan con una mejora de la inmunidad del cuerpo, pues permite el ajuste de los niveles endocrino y metabólicos, lo que repercute positivamente en el estado de salud. La composición de la microbiota intestinal en los meditadores es diferente de la microbiota de los que no meditan.
Aspectos para tener en cuenta:
Debemos saber que somos una maquina compuesta por distintas piezas pero que han de trabajar al unísono, de forma armoniosa.
Por ello ,comparto algunas estrategias para mejorar la comunicación intestino-cerebro:
- Practicar ejercicio físico
- Darle la importancia que tiene no solo la regulación del sueño si no la calidad de este
- Cuidando esa alimentación
- Practicando Mindfulness
- Apostando por una perspectiva de la vida más alegre, al final todo depende de la importancia que le demos a las cosas.
- Propiciar Interacciones sociales saludables, amorosas.
Conclusión
Al final debemos tener en cuenta que nuestro cuerpo es un ser inteligente, con varios cerebros repartidos por el cuerpo, y no de ellos se encuentra en nuestro estómago e intestinos.
Hay que aprender a escucharnos y sentirnos, dándole no solo lo mejor sino de la mejor manera posible
Si nos tratamos con amor, el cuerpo se comporta amorosamente con nosotros.
